La Eficacia frente a la hacienda p煤blica de la caducidad o renuncia al cargo de administrador

Las sociedades mercantiles no pueden quedar privadas de forma repentina de su 贸rgano de gesti贸n y representaci贸n, puesto que sin dicho 贸rgano la sociedad quedar铆a en una situaci贸n de inoperatividad, resultando en consecuencia imposible su normal funcionamiento. Por ello, en virtud de lo dispuesto en la normativa que rige la administraci贸n de las sociedades, una vez transcurrido el correspondiente plazo estatutario para el que han sido nombrados los administradores, de no producirse su reelecci贸n, estos cesar谩n en su cargo. Las causas de cese que se analizar谩n a continuaci贸n ser谩n la caducidad y la renuncia al cargo de administrador.

Con respecto al supuesto de la caducidad, cabe puntualizar que 茅sta no se producir谩 de forma autom谩tica pues, para aquellos supuestos en los que la caducidad provoca la vacante total del 贸rgano de administraci贸n, por no existir otro administrador titular o suplente, entrar谩 en juego la figura del denominado administrador de hecho. Ante esta cuesti贸n se deben tener en cuenta dos aspectos fundamentales: por un lado, nos encontraremos ante un supuesto de representaci贸n org谩nica y no ante un supuesto de representaci贸n voluntaria; y, por otro lado, la especial transcendencia que cobran los principios de buena fe y seguridad en el tr谩fico mercantil.

Este tipo de situaciones ha llevado con frecuencia tanto a la doctrina, a la DGRN y a la jurisprudencia a recalcar que, a煤n habi茅ndose producido la caducidad del cargo de administrador, deber谩 entenderse que se inicia una pr贸rroga t谩cita del mandato conferido, si bien, dicha pr贸rroga no se mantendr谩 indefinida en el tiempo. Ello es as铆puesto que, las facultades de un administrador de hecho est谩n encaminadas exclusivamente a la provisi贸n de las necesidades sociales y especialmente a que el 贸rgano con competencia legal, esto es, la Junta de Socios, proceda a nombrar nuevos cargos.

En relaci贸n ahora con el supuesto de renuncia al cargo de administrador, la instrumentalizaci贸n jur铆dica id贸nea de este abandono voluntario, se deber谩 practicarmediante la inscripci贸n registral del escrito de renuncia otorgado por el administrador renunciante y notificado de forma fehaciente a la sociedad; o bien, mediante certificaci贸n del acta de la Junta de Socios o del Consejo de Administraci贸n, con las firmas legitimadas notarialmente de sus miembros, seg煤n lo dispuesto en el art铆culo 147 del RRM.

En este supuesto, la DGRN se ha pronunciado tambi茅n en no pocas ocasiones, estableciendo que, como consecuencia de la renuncia del administrador en cuesti贸n, no proceder谩 la inscripci贸n de dicha renuncia a no ser que se acredite de forma veraz que el renunciante ha llevado a cabo la necesaria convocatoria de Junta para la provisi贸n de vacantes al cargo de administrador, todo ello, a fin de evitar que la sociedad quede en una situaci贸n de no poder ser debidamente administrada (entre otras, resoluciones de la DGRN 05-06-13 y 16-12-13).

En ambos casos, caducidad del cargo de administrador y renuncia al mismo, cabr铆a por 煤ltimo plantearse, que ocurrir铆a cuando una vez convocada la Junta General, 茅sta no proceda a nombrar un nuevo administrador, ya que de darse esta situaci贸n, har铆a imposible el correcto funcionamiento la sociedad. En este sentido, el Real Decreto Legislativo 1/2010, recoge en su art铆culo 363.1 d) que se considerar谩 causa de disoluci贸n de la sociedad la paralizaci贸n de sus 贸rganos sociales, por lo que los hasta entonces administradores tendr谩n que convocar a la Junta General con el fin de acordar la disoluci贸n societaria. Si la junta no llegase a adoptar dicho acuerdo, los administradores podr谩n solicitar la disoluci贸n judicial de la sociedad en un plazo de dos meses a contar desde la fecha prevista para la celebraci贸n de la Junta, cuando no se hubiera constituido, o desde el d铆a de su celebraci贸n, cuando el acuerdo no se hubiera adoptado o fuera contrario a la disoluci贸n.

En definitiva y en atenci贸n a todo lo expuesto anteriormente, se puede concluirde acuerdo con la reciente resoluci贸n del TEAC de 2 de junio de 2016 que,la caducidad del nombramiento del administrador, o su renuncia al cargo, no libera a dicho administrador de las obligaciones que en su d铆a adquiri贸 frente a la Hacienda P煤blica como administrador de la sociedad. S贸lo quedar谩 liberado una vez que, convocada la Junta, se nombre al nuevo administrador o, en su caso, se convoque la Junta para la disoluci贸n de la sociedad; y si esto no fuera posible, inste la disoluci贸n judicial, al ser imposible el nombramiento de otro administrador en su sustituci贸n que haga operativo el funcionamiento de la sociedad.

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